Equilibrio: Un buen emplatado siempre está regido por el equilibrio de todos sus elementos. La armonía en la disposición es una de las claves que nunca debes olvidar. Todos los elementos deben de tener una distancia entre ellos (si los elementos no van casados) y rellenar el espacio existente. Conseguir un equilibrio no es una tarea fácil, para conseguirlo, hay que jugar con todos los elementos: los ingredientes, las texturas y los colores.
Unidad: Esto significa que todos los elementos que compongan el plato deben de tener coherencia grupal. Visualmente, en plano general, deben de transmitir sensación de estructura unitaria. Hay que procurar centralizar un foco de atención en el plato, y evitar que la vista del comensal se distraiga con espacios vacíos que le resten significado al resultado final del plato.
El color o equilibrio cromático. Hay muchos chefs que afirman que cada plato tiene un color, y tu misión, es encontrarlo. El color en un emplatado se consigue combinando los elementos que conforman la estructura.
El punto de atención. La manera en la que el ojo del comensal va a recorrer el plato. Las composiciones en zigzag, en diagonal… la estrategia del plato es una técnica de emplatado muy importante a tener en cuenta.
-La altura y las dimensiones. Todos los elementos de un emplatado bien equilibrado deben buscar siempre la altura idónea para conseguir otorgar de volumen al conjunto completo. El emplatado es un arte y en esta técnica se debe concebir la creación como una escultura, donde las diferentes formas y tamaños de los ingredientes crearán formas y dimensiones muy atractivas para la vista.
-Las texturas. Jugar con las texturas de cada uno de los ingredientes es una de las técnicas de emplatado más extendidas actualmente. Los chefs más contemporáneos consideran que experimentar con diferentes tipos de texturas es una de las propuestas más interesantes para ofrecer diferentes experiencias a los comensales e ir contribuyendo a una nueva educación para los paladares.
Las salsas. La creatividad en un plato se refleja a la hora de poner la salsa. Hay que tener siempre presente que este elemento es un complemento de los ingredientes principales, pero que su presencia marcará la diferencia. Las salsas son el elemento imprescindible para el diseño de los platos y por ello se usan utensilios específicos como brochas, mangas pasteleras o pinceles.
La decoración. Una vez colocados todos los ingredientes formando un plato de diseño, es el momento de añadir elementos de decoración. Es importante mantener el equilibrio y la armonía de la que hemos hablado antes y, por ello, la decoración debe seguir la línea temática, de sabor y de textura elegidas. Asimismo, todos estos accesorios deben ser comestibles (frutos secos, hierbas o flores) y se recomienda añadirlos con pinzas de emplatar.
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